México sube la tasa de interés para frenar la caída del peso frente al dólar

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México busca puerto seguro para el peso. Bajo el vendaval desatado por el Brexit, el banco central ha anunciado que sube los tipos de interés del 3.75% a 4.25%. El incremento, el segundo desde febrero, trata de anclar una divisa sometida a una fuerte depreciación y salvaguardar así el objetivo de inflación, situado en el 3%. Esperada por el mercado, la medida alivió la presión y logró una inmediata mejora frente al dólar, pero en ningún caso pone fin a las amenazas. La incertidumbre internacional, la atonía económica y un eventual ascenso de Donald Trump mantienen abiertas las incógnitas sobre el futuro.

La decisión del Reino Unido de salir de la Unión Europea ha desatado una tormenta que ha exacerbado las incógnitas sobre el futuro de la economía mundial. La búsqueda de valores refugio, como los bonos alemanes o estadounidenses, y el uso masivo del peso para cubrir posiciones de riesgo han generado una fuerte depreciación de la moneda mexicana.

Con la elevación de los tipos de interés, el Banco de México pretende que la divisa gane en estabilidad y frenar la consiguiente subida de precios. “Las condiciones externas se han deteriorado de manera importante y pueden afectar adversamente. Se busca evitar que la depreciación observada en los últimos meses se traduzca en un desanclaje de las expectativas de inflación”, detalló la entidad.

La activación de este amortiguador no ha venido sola. El mismo día en que se conocía el resultado del referéndum del Brexit, la Secretaría de Hacienda hizo público un recorte del gasto de 1.700 millones de dólares. Fue un ejercicio de disciplina que el banco central considera importante, pero no suficiente. “El ajuste fiscal es un paso en la dirección correcta, pero dada la incertidumbre externa y el desempeño durante los últimos años de los requerimientos financieros del sector público, serían deseables acciones adicionales de consolidación en las finanzas públicas, tal como procurar un superávit primario a partir de 2017”, indica la entidad emisora.

“La subida de tipos es una decisión acertada; la postura monetaria era demasiado relajada para las condiciones que había y nos exponía al riesgo de una pequeña crisis financiera. Pero que nadie crea que esto acaba con el problema; la medida alivia y corrige, pero el mismo banco central señala que hay que trabajar más en el ajuste fiscal”, explica el profesor del Centro de Investigación y Docencia Económicas Raúl Feliz.

Junto al reforzamiento de la austeridad, el Banco de México insistió en que mantendrá una “actitud vigilante” ante posibles turbulencias, en especial, las procedentes de Estados Unidos. Si la Reserva Federal decidiese una subida de tipos, México se vería obligado, según los expertos, a replicar la medida para evitar una fuga de capitales. De momento, esa amenaza parece haber quedado conjurada. Pero la alta dependencia de México con su vecino del norte, que absorbe el 80% de sus exportaciones, le hacen extremadamente vulnerable ante cualquier temblor que se registre allí. Y los sismógrafos ya han detectado uno que puede derivar en una crisis sin precedentes: Donald Trump, el candidato republicano, xenófobo y populista, cuya agenda supone una bofetada a México. Su avance es ahora mismo el principal peligro para la economía mexicana. La cuenta atrás ha empezado.