Costa Rica marcó pauta y fue punta de lanza durante buena parte de la segunda mitad del siglo pasado. Fuimos un país envidiable, serio, respetuoso de los derechos humanos, pero sobre todo coherente. Fuimos hasta considerados “la Suiza Centroamericana”, nuestro desarrollo era envidiado y se nos vio como ejemplo a seguir en la región. Si bien nos gobernaban 2 partidos que decían tener diferencias ideológicas, lo cierto del caso es que el país estaba primero y por encima de los intereses partidistas y más aún de los intereses personales. La política tenía altura en sus debates y habían señores y señoras que hacían vibrar con sus discursos llenos de filosofía, de historia y con planteamientos serios, el populismo y la religión no eran parte de la discusión porque a Dios lo que es de Dios y al César lo que es del César. Había una visión país de a muy largo plazo. Eran tiempos en que nuestros políticos se esmeraban por dejar en alto el nombre de la Patria, resolvían problemas y ponían en su lugar cada punto sobre la i. Las campañas políticas de entonces eran verdaderas cátedras de economía, de sociología, de justicia social y bienestar para el mayor número, se decían las cosas tal cual y se increpaba al corrupto. Antes de las campañas, los partidos políticos hacían seminarios, talleres, congresos, etc. para debatir con principios e ideales los problemas nacionales pero sobre todo pensando en que al final, lo que importaba realmente era el país.. Se discutían diferentes posiciones ideológicas para resolver problemas y se solucionaban con el concurso de todos, porque a pesar de las diferencias, el país estaba primero. Este siempre ha sido un país que ha dado de qué hablar en lo positivo, pero desde hace unos 35 años a la fecha, gracias a una nueva clase política desteñida, cobarde, sinvergüenza y corrupta, orgullosa de imitar lo peor del vecindario que nos envidió siempre por ser diferentes, Costa Rica empezó a decaer en todos sus índices a tal nivel que hoy somos el país con la peor infraestructura de la región, con niveles de criminalidad considerados por la OMS como epidemia, somos el país que más invierte en el mundo en educación y sin embargo nuestra infraestructura académica se cae a pedazos la educación está muy por debajo de lo deseado, los estudiantes no se gradúan y los embarazos en adolescentes es alarmante y ni qué decir de las enfermedades venéreas. Tenemos un déficit fiscal insostenible, las calificadoras de riesgo nos están bajando de nivel, el precio del dólar se sostiene porque a cada rato el Banco Central debe intervenir, el desempleo crece, la inversión extranjera está frenada, la CCSS está a punto de quebrar porque el Estado no le transfiere más de mil millones de millones de colones y los regímenes de pensiones están en la cuerda flora. Nadie puede asegurar que, aunque tenga las cuotas pagadas, vaya a tener una pensión. Aunado a todo lo anterior, en los últimos años, en todos los gobiernos, la corrupción a llegado a niveles alarmantes, se han robado miles de millones de dólares por obras mal diseñadas, contratos mal hechos, estudios de estudios de más estudios sobre lo mismo, se quiso e intentó corroer a los 3 Poderes del Estado en el peor caso de corrupción de los últimos años y la impunidad hace que se sigan robando a cuchara grande los fondos públicos pero somos el país más feliz del mundo porque la “sele” va al Mundial. Somos una sociedad en plena decadencia… Lejos de ser la “Suiza Centroamericana” nos deberían comparar con la Grecia quebrada, pobre, llena de corruptos, con niveles de desempleo de hasta el 40%, donde se ha tenido que vender a empresas del extranjero los activos del Gobierno para pagar su insostenible deuda externa, con un sistema podrido en sus instituciones por niveles de corrupción nunca antes vistos nada más y nada menos que en el país cuna de los padres de la filosofía y los conceptos más básicos y elementales de la cultura, el estado, el gobierno, la sociedad, la política, el gobernante, etc. Ahora Grecia debe aceptar que los miembros de la Unión Europea le digan lo que debe hacer porque perdieron la capacidad de decidir por sí mismos, dejaron de ser la Grecia de los grandes filósofos, la Grecia clásica, la que luchó con espadas por ser grande, por defender su honor y lograr convertirse en un imperio. Hoy esa Grecia sólo se mira en películas y se convirtió en un destino turístico cuya belleza natural es inigualable pero sólo eso, lo demás se perdió. Cuando la campaña política arrancó, todos los costarricenses esperamos debates de altura, con contenido y que dieran una luz sobre quién y cómo podría, en un Gobierno serio y responsable en un país en vías de desarrollo y un pueblo relativamente educado tener las mejores ideas y los mejores hombres y mujeres para juntos “empujar” la carreta. Sin embargo, en parte gracias a los medios de comunicación, los debates y el tema central de la campaña fue la sexualidad de los costarricenses. Ahora resulta que los principales problemas del país se relacionan con el matrimonio igualitario, que si la familia debe ser entre un hombre y una mujer, que si los derechos de la comunidad LGTBI, que si las guías sexuales van a estimular a nuestros estudiantes a ser gays, transgéneros, bisexuales, mejores seres humanos o asesinos en serie, en fin, la esencia de la importancia temática de la campaña, estimulada por los medios de comunicación deseosos de mantener estúpida a una parte de la sociedad y mantener el status quo de la ignorancia y la mediocridad, pareciera ser lo que se está impulsando la segunda parte de estas elecciones. Hoy por hoy, COSTA RICA, perdió el rumbo de su destino, se empobreció no sólo a nivel social y económico sino y lo peor del caso, es que nos empobrecimos en lo mental, en nuestra capacidad de poder visualizar hacia dónde queremos ir como sociedad, porque mientras seguimos debatiendo con quién nos debemos acostar y con quién no, mientras seguimos debatiendo si la homosexualidad se contagia o no, mientras muchas mujeres ignorantes andan diciendo “muerte a los homosexuales” sin saber lo que sus hijos (as) hacen fuera de la casa y muchas veces por dinero, no se han dado cuenta que muchos de sus maridos y novios, los padres de sus hijos (as) tienen una doble vida y que, muchos por dinero se prostituyen y luego llegan a sus “familias” a querer dar el buen ejemplo. No en vano el Ministerio de Salud reporta más casos de SIDA entre mujeres casadas con “heterosexuales” que entre los miembros de la comunidad LGTBI. Hemos llegado a tal nivel de hipocresía y de doble moral, que seguro muchos piensan que los problemas de pobreza, desempleo, estancamiento económico, déficit fiscal, infraestructura, educación, etc. se van a resolver con una oración, en una iglesia o simplemente porque el Presidente hable en lenguas o rece un Padre Nuestro todas las noches. O nos ponemos serios o simplemente debemos ir entendiendo que Costa Rica será vista ya no como el país que marcó la diferencia positivamente sino como el país ridículo que llegó a convertir la sexualidad de su gente en tema central de una campaña para elegir al Presidente de la República.